BIENVENIDO AL BLOG DE DON ROMÁN

lunes, 11 de noviembre de 2013

Don Román ha dejado de partir

LES VOY A LEER UNA CARTA ESCRITA POR MI HERMANA ISIDORA, QUE HOY NO PUEDE ESTAR CON NOSOTROS. LA HE LEÍDO DETENIDAMENTE Y LA SIENTO COMO UNA CARTA ESCRITA TAMBIÉN POR MÍ…

10 de noviembre de 2013


Voy a hacer una confesión: pensé muchas veces en este momento, pero nunca pensé que sucedería cuando yo estuviese lejos. Muchas veces cuando me despedía de ti pensaba: “¿será ésta la última vez que lo vea?”… y por supuesto, siempre había un mañana. Aunque suene extrañamente ridículo, estábamos acostumbrados a que estuvieses vivo. El hombre más fuerte y más antiguo que jamás nunca conocí, marcando mi vida y la de mis hermanos de manera radical.

Abuelo: fuiste para nosotros leyenda en vida, pero sobre todas las cosas, el hombre que siempre nos ancló a la memoria de nuestro papá. Otro tremendo hombre que nos dejó demasiado pronto y que hasta el día de hoy echamos de menos, pero que de cierta manera nos acostumbramos a que estuviese lejos… así como nuestro padre se fue temprano, nuestro abuelo se tenía que ir tarde… y esa tarde llegó. Y aquí estamos. Todos sabíamos que iba a llegar, pero en el fondo uno nunca está preparado para la partida de alguien que quiere…

Así que hoy, a través de la voz de mi hermano, trato de encontrar las palabras que honren y agradezcan todo lo que tú abuelo, fuiste para nosotros. Y por supuesto las palabras son mezquinas para  abarcar lo que significaste para mis tres hermanos y mi mamá.

Me tranquiliza saber que te dimos muchas veces las gracias por todo; por querernos y cuidarnos, por exigirnos y acompañarnos. Por hacernos cariño, por estar SIEMPRE ahí, sin cuestionamientos, sin excusas. Por hablarnos de nuestro papá. Por permitirnos que Algarrobo fuese parte de nuestra infancia, juventud y adultez… por compartir con nosotros tu castillo frente al mar. Castillo que disfrutamos contigo, la abuela y la María Elena incansablemente: aprendiendo a remar en el bote rojo, haciendo perfumes con los aromos, jardineando las hortensias y petunias, yendo de paseo al bosque del Canelo, anotando helados en la cuenta del kiosko de la Rita, almorzando en Los Patitos y en “Los Hornitos” con tu querido Anselmo.

Tus pecas en las manos,  tus corn-flakes al desayuno, el infaltable kétchup en la mesa, tus cámaras de fotos, las  tardes de diapositivas, tus trenes eléctricos de la casa de Carlos Antúnez (que eran para nosotros el mejor tesoro), la buhardilla… la abuela -tu Estercita- y la más fiel y profundamente cariñosa María Elena; nuestra tía adorada que nos ha querido y cuidado siempre como hijos… Gracias María Elena a ti también por dejarnos crecer junto a ustedes.
Y aquí estamos, enfrentados una vez más al misterio de la muerte, tratando de entender qué nos pasa ante este abismo de incertidumbres, pero con la tranquilidad de saber que te fuiste de la mano de tu hija, a los brazos de tu mujer y tu querido hijo… En eso confiamos.

Y nos quedamos llenos de ti, abuelo; llenos de tus macanudas historias, de tu malgenio y de tus galanterías.  Nos quedamos llenos, pero igual nos sabe a poco ahora. Ahora que sabemos que tenemos que grabar con  bronce todo lo que vivimos contigo para que no se nos olvide. Para que el tiempo no nos juegue una mala pasada, para aprender de tus errores y aciertos. Porque te equivocaste, pero vaya que acertaste también… porque no tuviste miedo en probar, en salir, en aprender, en innovar. Porque hasta el día de hoy con mis hermanos contamos con orgullo historias tuyas –como que le diste la mano a Neil Armstrong o que fuiste de los primeros en Chile en esquiar en agua-, pero también que con el paso de los años te fuiste convirtiendo en un abuelo cada vez más dulce y tierno.

Gracias.

Gracias por estar tan cerca de mí, de mis hermanos y de nuestra mamá.

Gracias por conocer a nuestros hijos, tus primeros bisnietos: Román y mi deliciosa Noemí.
Aprendimos contigo y de ti: ojalá podamos ser con nuestros nietos, como tú fuiste con nosotros.

Larga vida para el hombre más fuerte que hemos conocido.

Estás con nosotros siempre.

Y ya te echamos de menos.

Va a ser muy difícil acostumbrarnos a no tenerte tan cerca.

Te quiero abuelo Román. Te quiero mucho mucho mucho.

Isidora

_____________________________________________________


DON ROMA, CÓMO YO LE DECÍA ALGUNAS VECES, FUISTE PARA MÍ UN MODELO DE HOMBRE, CUANDO MI PADRE NO ESTUVO ME CONTASTE SOBRE ÉL Y DE TI MISMO TUVE EL PARÁMETRO DE TODO LO QUE QUISE SER CUANDO GRANDE: PROFESIONAL, RECTO, CABALLERO, COMPAÑERO, FOTÓGRAFO, AMIGO,  INGENIERO, PAPÁ… ME ENSEÑASTE A JUGAR CON TRENES Y A BUSCAR EL MEJOR ÁNGULO PARA FOTOGRAFIAR LA ISLA DE LOS PINGUINOS O LA MARINA. PARA MI ERES INVENCIBLE Y VIVIRÁS SIEMPRE EN LO QUE MAS QUIERO.


TANTO TE QUIERO ABUELO, QUE A MI HIJO LE PUSE TU NOMBRE…


 Ignacio

No hay comentarios: